CLAVES PARA MANTENER EL TALLER EN PERFECTO ESTADO

CLAVES PARA MANTENER EL TALLER EN PERFECTO ESTADO

Ciertamente, podemos llegar a pensar que podemos preocuparnos por la limpieza del taller, pero que la profesionalidad y la experiencia pueden estar por encima de la presencia. A nivel técnico así es, pero nunca debemos obviar que la imagen es parte de la primera impresión que se va a llevar un posible cliente antes de conocer cómo trabajamos, y por ello, un taller limpio y ordenado es sinónimo de un taller que transmite seguridad y una excelente organización en equipo. ¿Cómo podemos mantener el taller en perfecto estado?

MANTENER EL TALLER LIMPIO DÍA TRAS DÍA


Entendemos que la actividad frenética de un taller impide que cada dos o tres horas acudamos a escoba y fregona, pero reservando un pequeño espacio de tiempo o repartiendo tareas antes de finalizar la jornada laboral y/o al comienzo de ésta, a la limpieza del espacio de trabajo, evitaremos que se acumule la suciedad y que de una imagen de dejadez.

Podemos reservar también los tiempos entre revisión y revisión para que alternativamente alguien del equipo se dedique a las tareas de limpieza, que también se deben aplicar a las herramientas para que nos duren por más tiempo y resulten más eficaces.



RESERVAR ESPACIOS PARA CADA TAREA Y HERRAMIENTA


Ver a cada rincón herramientas sin ton ni son y dispuestas de diferentes formas sin un orden aparente, por muy limpia que esté la superficie también causa impresión de dejadez. Eso por no hablar que este caos puede provocar la inoportuna situación de que no encontremos lo que necesitamos al momento y andemos delante del cliente rebuscando entre los rincones o perdiendo un tiempo muy valioso.

Por ello, estanterías, archivadores y bancos de trabajo deben recoger las diferentes herramientas, y debemos acompañar estas buenas prácticas con la costumbre de devolver a su sitio (y limpio) todo lo que usemos.



SEPARA LA ZONA DE ATENCIÓN AL CLIENTE DE LA DE TRABAJO


Un cliente no tiene por qué sumergirse en la zona de trabajo nada más entrar en nuestro taller buscando nuestra atención: para evitar una mala impresión y no tener que obsesionarnos con el primer y segundo consejo (en un taller las manchas de grasa son un continuo, tampoco debemos martirizarnos por su aparición), podemos reservar un espacio a la entrada destinado como sala de espera o de atención a visitas, donde no sólo permanezca todo limpio y en orden, sino también donde se transmita una sensación de calma y se pueda comunicar una atención personalizada.



TEN AL ALCANCE CONTENEDORES Y CUBOS DE RESIDUOS


Reciclar no solo es un deber social y una responsabilidad de todos, sino también una obligación para aquellos productos que, como baterías, componentes eléctricos y residuos tóxicos, requieren una eliminación especial.

No debemos limitarnos a la creación de un ?punto limpio? donde tratar previamente estos desechos, sino asegurarnos que estén al alcance de toda la plantilla en todo momento y que no se ocasione ningún riesgo laboral por tener en cualquier lugar herramientas, obstáculos o residuos.



OJO CON LA HIGIENE


Insistimos: las manchas de grasa forman parte del ecosistema de un taller, pero una cosa es que aparezcan de forma inevitable en el uniforme, y otra que atendamos a un cliente mientras constantemente nos frotamos con un trapo para no dejar evidencias ni marcas de grasa en él.

Por ello, es importante que tras una tarea de mantenimiento o reparación en el taller, tengamos los medios para mantener la higiene, así como varios uniformes para que no tengamos que depender de la limpieza de uno para tenerlo disponible siempre en perfecto estado.

En definitiva, de lo que se trata es que no sólo cuidemos los vehículos de nuestros clientes, sino también a nuestros propios clientes con una atención impecable en un taller impecable.

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